Palabras para un comienzo

Creo que es momento de escribir. Creo que es momento de tomar las palabras para materializar lo que sucede a mi alrededor ¿Hasta qué punto somos capaces de darnos cuenta de la necesidad de entender y comprender que nuestro corazón, lo que quiere nuestro corazón, es lo que debe primar por encima de todo? Bien, me encuentro en un camino trazado por varias sendas, las sendas de la vida al fin y al cabo, y todas son tentativas a su manera. No creo pues que deba escoger sólo una, sino probar de todas una pizca, para así poder tomar la correcta, o mejor dicho “la que mi corazón cree que es la correcta”. Tomar, dejar, tomar, dejar, tomar, dejar. Así es la vida, o al menos así la entiendo ahora. Saber que de cada posible camino puedo aprender una lección, llenar mi corazón de personas, conocimientos y experiencias eso es lo que hace interesante el proceso de la vida, cual piedra que arrastrada por el agua llega al mar convirtiéndose en arena. Pero es poco fácil: ¿cómo comerse al miedo con patatas? o mejor dicho ¿cómo entrenar a nuestra mente?

El miedo está codificado en nosotros, y debe estarlo. El problema reside en cómo lo hemos entrenado durante nuestros años de vida, en cómo hemos conversado con él, en cómo hemos interactuado con él, en qué grado hemos aceptado que teníamos miedo, en vez de negar su existencia y luchar contra él.

He tenido miedo, mucho miedo, y tengo miedo. Pero he entendido que el miedo es el que me hace bailar, he entendido que el miedo es el que me hace seguir creyendo en lo que creo, y seguir luchando por lo que creo. Escribo por necesidad, escribo porque mi alma necesita expresarse, escribo pues porque lo manda mi corazón, y también escribo para animaros a que escribáis, a que cantéis, a que pintéis, a que bailéis, a que, en definitiva, gritéis a los cuatro vientos: “YO PUEDO Y YO QUIERO”.

Escuchando las necesidades de mi corazón comprendo mis “por qué” y mis “cómo”, aunque las respuestas las encontraré dentro de unos años, cuando las sendas que haya testado en la vida me hayan dado lecciones, personas, aprendizajes y experiencias a través de las cuales habré creado la “coreografía de mi vida”. Cuánto por aprender, cuánto miedo por aceptar, cuánta felicidad por tener y cuánta vida por vivir.

Gracias y mucha Luz.

¡A SEGUIR BAILANDO!

Drew Jiménez©