Danzando con…

¿De qué sirve la rabia? Pues no creo que sirva más que para lastimar tu Yo interior. Aunque lo cierto es que es una de las emociones primarias del hombre, así que su función tiene. Analizando mis procesos de rabia (que son muchos) y entendiendo como canalizarlos para que mi cuerpo físico y mi cuerpo metafísico no enfermen, entiendo que la rabia es un proceso a través del cuál asimilo las nuevas enseñanzas, enseñanzas a las que, sin comerlo ni beberlo, ponemos barreras y limitaciones para evitar el tan nombrado y esperado “cambio”. Es chistoso lo incomprensibles que somos los seres humanos: siempre queriendo avanzar y, sin embargo, nuestro instinto animal brota, cuál flor al Sol, en cuánto el Universo nos presenta un nuevo reto. Aquí es cuando surge la rabia. Y somos tan tontos que no entendemos que ese reto es el inicio del nuevo avance en nuestra carrera por el conocimiento y la experiencia, y es entonces cuando adquirimos la rabia como algo negativo llevándonos a actuar como víctimas de ella , en vez de tomarla como nuestra gran Maestra, aquella que nos está reflejando lo que somos y lo que podemos llegar a ser, aquella que nos descubre de ropajes, palabras y gestos.

Sí, la rabia es buena, pero hay que saber echarla. Ahí está la cuestión. No se puede vivir constantemente con rabia en tu interior, no se puede, porque, como siempre, las emociones son lo más poderoso que existe en este planeta, y la materia prima de cualquier forma de vida que pueda existir. Si esa emoción persiste por mucho tiempo en tu Yo interior, entonces tu cuerpo físico empieza a resentirse a causa de la fuerza de tu propia materia prima. En este punto entiendo como el papel de la mente puede ser el gran salvador, el gran equilibrador, haciendo de guía de las emociones, distribuyendo y trabajando con la energía emocional, mandando mensajes cargados de autoestima y de amor por y para los demás. Movernos desde la ira o la rabia no soluciona nada, simplemente volveremos a recibir la misma lección hasta que la hayamos aprendido, una y mil veces porque la Vida es la mejor maestra para ello. Por otro lado si aceptamos que tenemos ira en nuestro interior estaremos aceptando el primer paso del inicio del cambio. Convertid pues vuestra rabia, vuestro enfado o vuestra ira, como queráis llamarlo, en escritura, en música, en danza, en pintura, en escultura, en lo que sea, pero ¡echadlo! Porque sea lo que sea que echéis, será lo más bello que la naturaleza ha podido crear: el ser humano en todo su esplendor. Y aquí es donde empieza aquello a lo que nos referimos como “arte”. Todo empieza y acaba en nosotros.

Reflexiones a través de la práctica y el estudio interpretativo de la danza.

¡A SEGUIR BAILANDO!

Drew Jiménez©