Capítulo 5: El gesto y la individualidad

La construcción de unos códigos con los que poder comunicarse las mujeres de este aquelarre es el secreto. Pero además ellas comparten un secreto. Aquello que se puede oír pero no se puede comprobar. Aquello que se puede oler pero no se puede degustar. Aquello que se puede intuir y se puede tocar desde el alma. ¿Cómo crees que esas manos sobreviven en lo ordinario y lo extraordinario? Esas que guardan el más grande de los secretos. Esas que guardan las recetas más sanadoras. Esas que rascan la tierra y acarician el agua. ¿Frente a quién se tienden? ¿Con qué otras manos tejen?

Las cuatro mujeres saben de qué materia están hechas sus manos, qué significancia tiene su gesto y cuan alterada está su respiración. El secreto está en esa sombra que permanece detrás, delante, a ambos lados, encima y debajo, que corre por la sangre, y susurra y explota en el cráneo. ¿Dónde colocar el espejo para poder dialogar con nuestro secreto?
Drew Jiménez y El Libro de Sarah©